Violencia de género: qué es, regulación y mitos

Un recorrido a través de le regulación penal de la violencia de género y los mitos que se desevuelven en torno a ella.

Es espeluznante ver como cada día los medios informan sobre que una o varias mujeres han sido brutalmente asesinadas por sus parejas o ex-parejas en cualquier punto de España. Me llena de impotencia saber que hay cientos, miles, de mujeres víctimas de una violencia machista que no deja de incrementarse. Como casi jurista - o eso dicen mis profesores/as de la Universidad - un tema que me preocupa enormemente es el desconocimiento existente en cuanto a la regulación de la violencia de género, qué es y todos los mitos que se desenvuelven a su alrededor - los 30 hombres muertos a manos de sus parejas mujeres cada año, las denuncias falsas y la inconstitucionalidad de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género -. Este artículo tiene como objetivo tratar de paliar, en cierta forma, el desconocimiento de la actual legislación, y de acabar con esos mitos.

CIFRAS

En primer lugar, debo hacer referencia a unas cifras que reflejan el panorama social en el que nos encontramos. El Ministerio de la Presidencia, relaciones con las cortes e igualdad señala en su página web que desde el 1 de enero de 2003 hasta el día de hoy - 05 de octubre de 2018 - el número de mujeres víctimas mortales por violencia de género ha sido de 962; el número de menores víctimas mortales desde esa misma fecha hasta hoy es de 27. Los últimos datos ofrecidos por el Consejo General del Poder Judicial sobre hombres muertos a manos de sus parejas o ex-parejas corresponden al período comprendido entre 2008 y 2015, señalando un total de 58 muertos; durante ese mismo período el número de mujeres muertas fue de 487.
Número de mujeres víctimas mortales por violencia de género desde el 1 de enero de 2003 hasta el 5 de octubre de 2018. Gráfico de elaboración propia con datos del Portal Estadístico de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género (enlace haciendo click en la imagen)
Número de mujeres víctimas mortales por violencia de género desde el 1 de enero de 2003 hasta el 5 de octubre de 2018. Gráfico de elaboración propia con datos del Portal Estadístico de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género (enlace haciendo click en la imagen)
Estos datos arrojan mucha luz sobre la situación en la que nos encontramos, que no es otra que una opresión sistemática a la mujer, donde se la oprime, ataca, veja, acosa, viola, mata y asesina por el simple hecho de ser mujer. El patriarcado no es un invento que nos hemos sacado de la chistera, sino que es la base sobre la que históricamente se ha asentado la sociedad, buscándose aliados fuertes como el capitalismo, el racismo, la homofobia o la transfobia.

TRATAMIENTO PENAL A LO LARGO DE LA HISTORIA

Hasta el año 1963, el Código Penal español contemplaba una figura conocida como “privilegio de la venganza de la sangre” que significaba que el cabeza de familia, el hombre, tenía el derecho de matar a su esposa en caso de infidelidad manifiesta, y también al hombre que hubiere yacido ilegítimamente con ella. Este concepto, proviene de la más profunda Edad Media y perdura en España hasta la llegada de la II República, que elaboró el Código Penal de 1932; sin embargo, tras la Guerra Civil, el Régimen Franquista lo reintroduce en el Código Penal de 1944 y perdura, como ya hemos señalado, hasta bien entrado 1963. Esta figura, propia de una sociedad arcaica y machista, se “moderó” con la reforma del año 1963, si bien, la mujer seguía en una clara inferioridad en el campo penal. El ejemplo más claro y representativo sigue siendo el, en aquel momento, delito de adulterio. Este delito, influido claramente por una tradición religiosa, que señala las relaciones extramatrimoniales como pecado, se recogía en los artículos 449 a 452 y señalaba que cometían adulterio las mujeres casadas y el que yacía con ella (siempre que este lo supiera). Lo llamativo en este caso, es que su marido podía perdonarla, y si lo hacía, no sería penada, y además de eso, el hombre (el marido) no cometía adulterio, sino que se imponía una pena de prisión inferior si era muy notorio que mantenía relaciones c