Los problemas de solo ver españoles

Cuando la "nueva política" no es más que un viejo discurso

El pasado domingo 20 de mayo Ciudadanos presentaba en Madrid la plataforma España Ciudadana, teniendo como objetivo principal “recuperar el orgullo de sentirse español” y luchar contra los nacionalismos mediante el ensalzamiento del patriotismo.

Fragmento del discurso

“Yo no veo rojos o azules, veo españoles. Yo no veo gente "urbanita" o gente rural, veo españoles. Yo no veo jóvenes o mayores, yo veo españoles. Yo no veo trabajadores o empresarios, yo veo españoles.” fueron, entre otras, afirmaciones proferidas por el presidente del partido, Albert Rivera. Este discurso, que para algunes constituye algo meramente anecdótico, encierra un mensaje político peligroso y anacrónico.

El 4 de marzo de 1934 José Antonio Primo de Rivera, en el discurso de proclamación de Falange Española de las J.O.N.S, señaló que ”aquí nadie es nadie, sino una pieza, un soldado en esta obra, que es la obra nuestra y de España.”. Las similitudes entre uno y otro Rivera no hacen más que aumentar si retomamos los puntos iniciales sobre los que se asentó el 7 de diciembre de 1933 la falange española, entre los cuales se afirma que España no es un agregado de hombres y mujeres, sino una unidad de destino, o que la lucha de clase ignora la unidad de la Patria porque rompe la idea de la producción nacional como conjunto.

Según Rivera -el actual- considerar a las personas únicamente como españoles, ignorando por completo el resto de condiciones y características que las definen, contribuirá a la unidad y a crear ciudadanos libres e iguales. Señor Rivera, la dictadura franquista que oprimió a este país desde 1939 hasta 1975 ha demostrado que esa fórmula no solo no funciona, sino que suprime por completo cualquier tipo de libertad individual, reduciendo a los ciudadanos a meros peones de un régimen que solo tratan de sobrevivir día a día.

Me gustaría señalar, como primer problema a tener en cuenta, que la población española, según los últimos datos del INE, es de 46.549.045 personas, de las cuales 4.464.997 son extrajeres. Desarrollar una política basada en la falsa creencia de que un territorio se compone únicamente de nacionales es una locura teniendo en cuenta el mundo globalizado en el que vivimos. En esas cifras solamente se señalan aquellas personas que tienen su residencia habitual en territorio español, si bien, no debemos olvidar que formamos parte de la Unión Europea, lo que significa libertad de movimiento entre los estados que la integran, por lo que el flujo de extranjeros es continuo. Por otra parte, esos números solo reflejan aquellos inmigrantes que se encuentran en una situación regularizada; no se encuentran ahí todas esas personas que llegan a España de forma irregular, jugándose la vida, y que se encuentran en una situación totalmente precaria, sin ayudas de ningún tipo ni protección legal alguna. Olvidarse de esto lleva a apostar por políticas que limitan la sanidad para estos inmigrantes en situación irregular, en la cual se prop