La Europa desmemoriada

El monstruo del fascismo campa a sus anchas por el viejo continente

Recuerdo el día que visité Auschwitz como si hubiera sido ayer.
Fue el 12 de abril de 2017, pero al llegar al campo parecía que el tiempo se hubiera detenido años atrás. El aire soplaba con fuerza y la lluvia caía sobre mí sin que a penas me diera cuenta; el frío no solo te calaba los huesos, sino que te atravesaba hasta el alma, pues no era solo la temperatura la que te hacía tiritar. Cuando llegas allí te recibe una imagen que todes hemos visto alguna vez, ya sea en un libro de historia, la televisión o Internet, y es el ya conocido lema que los nazis colocaban a la entrada de todos los campos de concentración y exterminio "Arbeit macht frei", "el trabajo os hará libres". Todes sabemos lo que allí sucedía, el trabajo no liberaba a ninguna de las personas que entraban allí, sino que se las