Inés Arribista y el muerto de Ciudadanos

Del capital de Libertas, al Club Bilderberg, rozando el Gobierno de España a ser un fantasma político; Ciudadanos muere y decide ser liquidada por Inés Arrimadas.

Repasando el refranero popular, me quedo con un refrán que viene perfecto a este caso; 'en Abril aguas mil'. A Ciudadanos como abril y en abril, le llovieron los votos y con más de cuatro millones de papeletas en las urnas en las Elecciones Generales de abril de 2019 se posicionó en tercera posición, ampliando su espacio político hasta el punto de obtener la gobernabilidad del país junto con el PSOE. Y este hecho fue el inicio de la destrucción de Ciudadanos. Y es que uno de los principales problemas de Ciudadanos es el que tiene la derecha española: el poder.

Cuanto más alto subes más duele la caída.

Ciudadanos no entró en un Gobierno con el PSOE en abril -aún teniendo la mayoría absoluta en conjunto- porque creía que podría ser en un futuro cercano el gran partido que gobernase España en solitario tras el 'post-bipartidismo' y controlar el Estado. Pero no solo lo creía la dirección de Ciudadanos, sino que también lo creía la oligarquía internacional que apoyó y financió a Ciudadanos; que fue invitado a las reuniones del Club Bilderberg en dos ocasiones. Esta creencia se basaba en dos premisas; liderar el espacio político de la derecha tras la caída electoral del Partido Popular y liderar parte del espacio socioliberal del PSOE, al que ya había fagocitado anteriormente. Ciudadanos creía que podía aspirar a controlar un espacio político amplio que rompiese la lógica izquierda-derecha para instaurar el neoliberalismo que consiga definitivamente desmontar el Estado del Bienestar instaurado en el Estado y sobre todo culturalmente del pueblo español, en pos de privatizar todos los servicios públicos. ¿Cómo romper las lógicas izquierda-derecha e instaurar el liberalismo aunque sea una práctica económica de derechas? Sencillo: despolitizando el liberalismo y vendiéndolo como una práctica económica. Y es que, el éxito de la oligarquía europea y de Ciudadanos, se transformó en prepotencia y agresividad en torno a la figura de Pedro Sánchez, a la cohesión territorial y a la izquierda española. Porque la prepotencia de quienes siempre han tenido todo bajo su control es innata y más cuando sus aspiraciones empiezan a estar cerca de ser apropiadas. Esa prepotencia se convirtió en ataques delirantes, faltos de coherencia y con una vehemencia exacerbada, llevó a la catástrofe en medio año; dos millones y medio de votos se exiliaron -de nuevo- en el Partido Popular y en su vertiente franquista verde.

La caída que mata.

Una caída de dos millones y medio de votos supuso un golpe de realidad para el líder de Ciudadanos y para una gran mayoría de la dirección de Ciudadanos. Este golpe de muerte, llevó a Albert Rivera a dimitir de su cargo en el partido y dejar su Acta de Diputado. Este fue un golpe para todos salvo para Inés Arrimadas, que la convertiría en la nueva lideresa 'de pega' del partido a nivel nacional. La ineptitud de Ciudadanos a la hora de primar su realidad material en vez de sus aspiraciones, les ha llevado en un partido residual muy cercano a la desaparición. Pero en vez de entender la realidad que se les ha puesto delante suya, han preferido ignorarla para continuar con su agresividad, impulsividad y escenificación.