El vello, las mujeres y el patriarcado

SPOILER: las mujeres no solo tenemos pelo en la cabeza

"Las mujeres os depiláis porque queréis, nadie os obliga a hacerlo"

Han sido tantas las veces que he oído esa frase u otras parecidas que hubo un momento en el que llegué a creerme que así era, que la decisión de depilarme dependía únicamente de mí, que nadie me presionaba para ello, que la sociedad no jugaba ningún papel en el proceso. Conseguí despertar, salir de esa burbuja de mentiras y darme cuenta que no es así, que no es una decisión completamente libre y que el mundo en el que me he criado juega un papel fundamental.
Artista desconocix; si sabes quién es ponte en contacto con nosotres
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Aún recuerdo cuando, con a penas 16 años, me llamaban "peluda", "bigotuda" o "marimacho", todo ello por tener más vello corporal del que debe tener una chica. Quienes me hayáis leído con anterioridad sabréis, como ya relaté en "El feminismo, mi cuerpo y yo", que padezco de SOP y por ello tengo más vello de lo "normal" o, mejor dicho, más vello que lo socialmente aceptado. Con 17 años, acomplejada y movida por un profundo deseo de encajar, de no desentonar, comencé un tratamiento de depilación láser de brazos, piernas e ingles. Lo que más me repugnaba de mi cuerpo era ver mis brazos cubiertos de un vello oscuro que resaltaba sobre la piel pálida. Lo odiaba profundamente. Me odiaba profundamente.  Me sentía rota. Sentía que estaba en un cuerpo que no me pertenecía. No encajaba con la estética femenina que se suponía que debía tener y que me habían educado para desear. Despreciaba todas y cada una de las aborrecibles partes de mi cuerpo que no dejaban de recordarme lo indeseable de mi existencia.  No he venido aquí a contaros cómo superé el pavor que despertaba el vello en mi cuerpo. Vengo a contaros que el miedo sigue ahí. 
Artista: Flavita Banana // Instagram: @flavitabanana
Artista: Flavita Banana // Instagram: @flavitabanana
A día de hoy, me "quito el bigote" dos veces a la semana a pesar de ser plenamente consciente de que no es bueno para mi piel y que en un plazo tan corto de tiempo tampoco crece el pelo. Lo hago porque me da absoluto pánico salir a la calle con un solo pelo en esa zona. Todo ello por todo el daño que me hicieron y me siguen haciendo aquellos "comentarios" que escuchaba sobre mí. Nunca me veréis salir a la calle con coleta o con el pelo recogido, ¿por qué? Por culpa del vello en las patillas y la vergüenza que siento solo de pensar en que pueda verse. Evito llevar mangas cortas hasta que comienzo a tener los brazos algo morenos, ¿por qué? Porque el vello de mis brazos, si bien ha disminuido considerablemente, sigue existiendo y me sigue avergonzando. Todavía hay momentos en los que me invade esa sensación de odio y desprecio que, finalmente, se transforma en tristeza. No sé qué palabras utilizar para describir esa sensación tan desagradable como es el no sentirse suficiente. La verdad es que solo he venido aquí a desahogarme porque necesitaba hacerlo. La presión me puede, el dolor me puede. Odio el patriarcado.