El Test de Bechdel

La representación de la mujer a lo largo de las épocas ha sido variada y recurrente en lo artístico y ha habido forma cuantitativa de medir si la representación era correcta o incorrecta, hasta 1985, con la creación del Test de Bechdel.

Autoría: Este artículo está escrito por Sara Salas.

Desde el comienzo de los tiempos las mujeres han sido representadas en todas las disciplinas artísticas, y de multitud de manera diferentes. La Venus de Willendorf, La Gioconda o Monalisa, La Maja desnuda y La Maja Vestida, Las Tres Gracias… y podríamos seguir enumerando infinitamente.

Aunque es cierto que la representación de la mujer ha ido variando a lo largo de las épocas según los cánones de belleza y el contexto histórico, en su gran mayoría ha sido representada desde un punto de vista masculino cisheterosexual blanco, predestinada a ser objeto de deseo para este espectador y una provocación, en general, para la sociedad. 

"Do women have to be naked to get into de Met Museum?". Guerrilla Girls, 1989.
"Do women have to be naked to get into de Met Museum?". Guerrilla Girls, 1989.

Guerrilla Girls, un grupo de activistas anónimas, feministas y antirracistas surgidas en Nueva York en 1985, plantearon la siguiente pregunta: “¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el Metropolitano?” puesto que “menos del 5% de los artistas en la sección de Arte Moderno son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos”. Esta reivindicación por parte de Guerrilla Girls resume, en cierta manera, cómo es la representación de la mujer en las manifestaciones artísticas.

Nos hemos referido en todo momento a la pintura, pero hoy día, con el auge de las plataformas de streaming y la inmensa cantidad de contenidos que se difunden a todas horas, el cine y lo audiovisual son una herramienta poderosísima para la transmisión de imaginarios y, por ello, es una pieza fundamental a la hora de crear una correcta representación.

Laura Mulvey, una teórica feminista centrada en el estudio del cine, en su artículo "Placer visual y cine narrativo” habla de la mujer como imagen y del hombre como poseedor de la mirada. El hombre se plantea como un sujeto activo para el cual se construye la imagen, y el sujeto pasivo queda relegado a la mujer, cuyo papel principal es ser mirada, no solo por el protagonista del filme, sino también por los espectadores. A la mujer se la representaría como un objeto erótico, una personificación del deseo masculino, tratando de despojarle de su fuerza narrativa para convertirla en un simple sujeto visual

Cartel de la película "Charada" de Stanley Donen (1963). Vía: Filmaffinity.
Cartel de la película "Charada" de Stanley Donen (1963). Vía: Filmaffinity.

Pero la mujer no sería un sujeto pasivo tan solo como imagen, sino que esto también afecta a la narración. Para mostrar el erotismo del personaje femenino, en ocasiones, se realizan parones en la trama para dedicarle unos minutos a contemplar a la mujer. Un ejemplo de ello es la película Charada dirigida por Stanley Donen y protagonizada por Gary Grant y Audrey Hepburn. Charada trata sobre una mujer casada (Audrey Hepburn) con un hombre rico que fallece en extrañas condiciones. De repente, se ve acosada por cuatro hombres que van detrás del dinero de su marido y aparece un desconocido (Gary Grant) para protegerla. Gary Grant es el interés romántico de Audrey Hepburn en la película y en plena acción, con una ola de asesinatos y el misterio a punto de resolverse, la trama se deja en un segundo plano para ver el lado más seductor y erótico del personaje interpretado por Audrey Hepburn.

 

Continuando con el análisis de lo narrativo, al igual que en la imagen, el personaje femenino tiene un papel pasivo