El chiste y la política

Una investigación sobre si la comedia es un método útil para transmitir un mensaje politizado y los límites morales de ello

En la última década el humor con carga política ha incrementado exponencialmente, muy posiblemente a consecuencia del malestar social. Sin embargo, ¿es esta una buena forma de llegar a más gente para concienciar? ¿Se puede decir que todo vale a la hora de hacer un chascarrillo?

 

¿Qué ha pasado en la última década?

Cuando pensamos en la comedia nos podemos referir a muchas cosas: Desde los chistes de Jaimito que se contaban en primaria hasta una caída tonta que nos da la risa floja. Sin embargo el mundo humorístico está en constante evolución, teniendo las imágenes que nos ha dejado la última década de internet como mejor ejemplo de ello. Empezó con cómics mal pintados y alguna que otra figura icónica como la trollface, pero terminó con imágenes ya conocidas como “memes” que reflejan los traumas y los problemas de chicas que forman parte de una de las generaciones más depresivas de las que ha habido.
Meme del 2019. FUENTE: @zorras.regular (instagram)
Meme del 2019. FUENTE: @zorras.regular (instagram)
Si nos fijamos más detalladamente en el ámbito televisivo, también ha habido tanto una adaptación de cómicos ya más veteranos como una llegada de nuevas caras que se manifiestan mucho más activamente sobre su ideología en su trabajo. Esto ha dado pie a que los principales medios en el que se mueven, radio y especialmente televisión, se vean mucho más politizados. Hemos pasado de un José Mota con gags que satirizaban arquetipos de la sociedad española ficticios (la vieja del visillo), a uno que ha hecho como especial de nochevieja una recreación de un golpe de estado. Aunque no tuviera casi ningún gag mínimamente gracioso a mi parecer, es provocador y admirable que lo haya hecho para la televisión pública. Claro, que está inspirado en gran parte en “La Casa de Papel”, pero es que esta serie por muy llena de errores de guión que esté y no ataque a la raíz del conflicto social que plantea, supone entre líneas una crítica al sistema. Ahí podemos volver a ver un cambio en las historias que atraen hoy en día. En cambio, ¿llega esto a generar que el público se vea concienciado?