Carta a Luis Cepeda  -  @Cepeda_ot2017.

Del "a tomar por culo mi masculinidad" hasta hoy.

Dudo que este chico vaya a leer esta carta, más bien porque me tiene bloqueado en Twitter tras este tweet— aunque me reafirmo en lo que dije — . Pero aunque no lo lea, dejo esto por aquí.

 

“Yo no pido disculpas, yo muestro el cariño y amor que tengo hacia otra persona como me sale de los ******* y la gente que se ofenda, que se lo haga mirar. La homofobia es un problema bastante grave como para escuchar a 4 gatos dramando. Y es el último tweet que pongo al respecto”

— Luis Cepeda. Cantautor y filósofo.

Hola, Luis.

Me sorprende que en unos meses te diese vergüenza besar al mismo chico al que meses después tocas el culo y simulas tener una relación heteroflexible — por ponerle un adjetivo absurdo — . Me sorprende aún más que una persona de veintiocho años sea incapaz de revisar qué hace mal cuando miles de personas, a los que llamas cuatro gatos, se sienten dolidas por algo que has subido a tus redes sociales. Y que no te replantees nada cuando las otras miles que te apoyan en esos actos tengan de avatar tu cara o la de tu compañero Roi. O la de los dos.

Imagen extraída de la cuenta de Instagram de @Cepeda_ot2017

 

Te voté meses después repetidas veces — hasta como favorito — tras tu comentario con Ana Guerra, porque entendí que una persona cishetero que no ha sufrido ningún tipo de opresión social, se equivoque por falta de conciencia. Me gusta tu voz y me seguirá gustando; al contrario que tu persona.

El año 2017 fue muy duro para mí. Arrastro desde hace muchos años algo que me comía por dentro desde mi adolescencia y era mi bisexualidad. No sabes la de noches que pasaba llorando porque no entendía porqué me tenía que gustar hombres y mujeres. No sabes la de noches que he pasado pensando que era un enfermo, un vicioso o alguien indeciso que tenía que decidirse. Que lo que me pasaba no era normal.

En mi adolescencia — tengo veinticuatro años — no se hablaba de la bisexualidad. O por lo menos yo no sabía que eso podía existir. Si sumas que yo estudiaba piano y ballet, era blanco fácil para las mofas de todo el mundo.