Bi de bisexual, no de “bi-cioso”: tópicos sobre la bisexualidad

La bisexualidad es uno de los sectores más demonizados de la población, y los estereotipos no hacen más que potenciar esto.

La comunidad LGTB+ es uno de los grupos sociales que está más expuesto a estereotipos. Uno de los más conocidos se propagó a finales del año pasado, con el auge de la enfermedad del SIDA, que tanto se vinculó a la comunidad gay y que tanto daño hizo a la posición de la sociedad respecto a esta. Por suerte, estos estereotipos acabaron siendo superados, pero, en su lugar, han tomado poder otros, cada vez más extendidos y arraigados en el conjunto de la sociedad.

No todas las siglas del colectivo cargan con la misma lacra, con los mismos estereotipos, y es que parece que, en consonancia con la diversidad afectiva, sexual, y de género, existe otra diversidad igual o quizá aún mayor de estereotipos y quizá incluso "mitos" respecto a estas siglas. Cada sigla con sus tópicos asociados, y, por tanto, la bisexualidad no es menos. De hecho, la bisexualidad es una parte del colectivo que aún se enfrenta a muchos estigmas sociales, y muy probablemente sea debido a la poca representación bisexual adecuada existente. Porque sí, es necesaria la representación y la visibilización; pero también es necesario que se haga de una forma adecuada, fidedigna a la realidad, y que no potencie estereotipos dañinos para las personas que se identifican con esta sigla. 

Estereotipo, ¿qué es?

Antes de hablar de los tópicos que se vinculan a la bisexualidad, quizá sea necesario aclarar qué significa la palabra "estereotipo". En el libro Bifobia, del autor Ignacio Elpidio, se hace un inciso en esta definición, y deberíamos considerarla necesaria también en este artículo. El autor cita a la antropóloga Teresa del Valle, para explicarnos que, un estereotipo, es el hecho de asociar determinados actos o ideas, tanto positivo como negativo, a cierto grupo de personas precisamente por el hecho de pertenecer a este. Toda esta asociación genera una red de manipulación y dominación, ya que impulsa la aparición de relaciones de poder entre aquellos que generan el estereotipo y aquellos que lo sufren

Por tanto, los estereotipos son peligrosos, pues pueden llegar a conformar una forma de violencia, no física, sino simbólica. A simple vista, quizá pueda parecer más inofensiva, no tan dura como la violencia física, pero, a la larga, puede ser incluso más dañina, y es mucho más difícil de erradicar. Es más, manteniendo los estereotipos, y por tanto, esa forma de violencia más oculta, se puede llegar a potenciar la violencia física, que se refugiaría en los estereotipos como justificación. Por tanto, erradicar los tópicos sobre